Las constelaciones en la prisión
- 13 jul 2024
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De septiembre 2023 hasta enero 2025 iba junto con otras y otros profesionales de las constelaciones familiares y sistémicas a una prisión de hombres para impartir talleres de crecimiento personal y de constelaciones. Hay muchas razones que me hacen estar muy agradecida por haber podido vivir esa experiencia tan extraordinaria.
Las personas que están viviendo en una prisión, están viviendo en un entorno frío y hostil. En raras ocasiones pueden mostrar según que facetas suyas, ya que cualquier muestra de vulnerabilidad puede jugar en contra de ellos. En cambio, durante más de un año, en nuestros talleres, les pudimos ofrecer un espacio seguro y confidencial, en el cual observamos que la mayoría de los participantes sí se atrevían a abrirse y a compartir sus inquietudes, miedos, preocupaciones, dolores, etc.
En raras ocasiones hablaban de sus delitos y nosotros tampoco preguntamos. De hecho, preferimos no saber lo que les había llevado a estar ahí.
La mayoría de los temas que compartían, eran las dificultades en sus relaciones con la familia, la pareja, hijos, amigos, o con la propia historia vital.
Se trata de los mismos temas que escucho con frecuencia en consulta. En este sentido, se vuelve a confirmar una idea que percibo como profundamente verdadera a partir de la experiencia: los seres humanos somos mucho más parecidos de lo que solemos pensar —o incluso de lo que nos gustaría admitir. En el fondo, todos compartimos necesidades fundamentales para la supervivencia emocional: ser y sentirnos queridos, vistos, aceptados dentro de nuestros círculos y sentir que pertenecemos.
La pertenencia es uno de los órdenes del amor, según Bert Hellinger. Estos hombres se sienten en gran parte excluidos de la sociedad y de sus familias. Un hecho que obviamente aumenta su dolor y su sensación de abandono que la mayoría de ellos ya experimentó en su infancia. Nosotros, en nuestros talleres de constelaciones familiares en la prisión, les vemos y les miramos. Les miramos tal como son, como seres humanos, a los cuales la vida les ha puesto a pruebas extremas, y que han hecho lo que han podido con su bagaje sistémico y emocional. Esto es una mera observación, no se trata de una excusa de los delitos que han cometido. Simplemente, expongo que el hecho de que hay circunstancias en la vida que son demasiado grandes, para que cualquier humano y su alma los puedan asimilar, entiendo que algunas personas vean como única opción salirse de lo que sería el marco de la legalidad.
Trabajar en la prisión me ayudó entrenarme todavía más en la postura interna libre de juicio, a sentirme más humilde, humana. Bajo la cabeza ante lo que nos mueve a todos los seres humanos, que en el fondo fondo es el amor.
Gracias por haber podido vivir esta experiencia.



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