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Sé impecable con tus palabras

  • 31 ene 2023
  • 2 min de lectura

El adjetivo impecable contiene la palabra "pecar" y, por lo tanto, el acuerdo de ser impecable con nuestras palabras nos invita a que reflexionemos acerca de nuestro lenguaje.

Las palabras son semillas y también son una herramienta potente, capaz de influir directamente en nuestra vida. A través de la palabra decidimos la manera de cómo nos relacionamos con nuestro entorno y, muy importante, con nosotras mismas. Si quiero tener una buena relación conmigo misma, con las personas que me rodean y, finalmente, con la vida misma, he de hacer un buen uso de ellas.


Se puede hablar del mismo asunto de muchas maneras diferentes. Lo que a mí me interesa es si el discurso es constructivo o no, si da fuerza a la relación o no. Si el mensaje subliminal que acompaña a esas palabras está relacionado con la amabilidad, el respeto y el amor, o, de lo contrario, con arrogancia, envidia y egoísmo.


Y no me refiero solamente a las palabras expresadas hacia otra persona, sino también -o sobre todo- a nuestro diálogo interno, que está activado continuamente, día y noche.

Un comentario que a menudo oigo decir en voz alta a las personas es: "Qué tonta/o soy" o "Soy un desastre". Parece ser una tontería -nunca mejor dicho- sin embargo, esas palabras dejan una huella en la persona. Hay una parte de ella que se lo cree. Quizá se trata de una parte de la persona que en su infancia ha recibido reiteradamente ese tipo de mensajes y se ha quedado con ello como si fuera verdad. Pero no es verdad. Nadie es tonta/o, nadie es un desastre. Somos seres humanos, viviendo en un mundo muy complejo, en el cual vivir y relacionarnos puede convertirse en un reto. Cada día de nuevo, y cada día de nuevo aprendemos un poquito más.


Es por eso te propongo que durante el día de hoy aprendas a escuchar a tu discurso interno con atención y consciencia. Si te das cuenta de que te hablas mal o que te juzgas internamente, intenta reemplazarlo por un mensaje constructivo y positivo. Cuando aprendemos a hablarnos y tratarnos con amor, nuestra postura interna se vuelve más amable y esto tiene directamente un efecto positivo en nuestras relaciones. Así solo podemos ganar a todos los niveles.



 
 
 

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